El olor a sopa me despertaba de un gran sueño, entre ruidos de ollas, platos y cubiertos pasaba mi vida. Era el trajín de ser servido en alguna mesa del restaurante, los meseros me llevaban en sus manos hasta dejarme en la presencia de un humano con otra historia aburrida que descubría al tomar cada sorbo de mi interior.
Sí señores, soy un plato de sopa, blanco, inmaculado por sopas de tomate, verduras, avenas, en fin… vengo de un sitio en la China que no podría reconocer ahora, y estoy en un país que no tengo idea cuál es.
Un día descubrí que, al tomar la cucharada del líquido tibio servida en mi cuerpo, un hombre me transmitía las imágenes más atroces que haya visto.
Si… había visto de todo, mujeres y hombres infieles, administradores corruptos, personas ocultando enfermedades mortales, avariciosos y vividores, pero lo que nunca había visto era asesinos, y así era, un asesino estaba tomando sopa servida en mí.
Las circunstancias trágicas en las que murieron tres poetas latinoamericanas, son el motivo para recordar lo que realmente ha trascendido en la historia de la Literatura, los versos de tres mujeres que encontraron en la poesía un camino de expresión, que las llevará a exorcizar por medio de la escritura, lo que puede significar por ejemplo: el dolor, la muerte y los diferentes abismos humanos. La primera poeta es la chilena Teresa Wilms Montt (1893-1921), sus depresiones constantes la llevaron a ingerir veronal y a morir con 28 años de edad. Transgresora de su época, ingresó en escenarios dedicados a hombres. Durante su estancia en Iquique se conectó con los ideales feministas y anarquistas . Compartiremos de Los Tres Cantos (1917), el Canto III dedicado en prosa poética a la muerte desde la noche. Sin lugar a dudas, la poeta suizo - argentina Alfonsina Storni (1892-1938), profundiza el escenario poético con respecto a la muerte y ...
Comentarios
Publicar un comentario